Si quieres armar tu propio cine en casa y mirar películas a lo grande, un proyector digital puede ser la clave. Los proyectores no solamente son de utilidad para ver largometrajes: se les puede conectar cualquier dispositivo que envíe señales de video y audio: una TV, una PC, un reproductor de DVD, una cámara de video, una cámara fotográfica y hasta una consola de juegos. Para proyecciones televisivas, como un partido de fútbol, alcanza un SVGA, pero para TV digital o DVD de High Definition se deberá disponer, al menos, con un XGA. La lámpara proyector no es muy asequible y, en promedio, posee una vida útil de 2.000 a 3.000 horas.
Muchos proyectores pueden usarse en modo económico, perdiendo un poco la luminosidad pero extendiendo la vida de la lámpara hasta alrededor de 5.000 horas.
Existen dos tecnologías: los LCD y, los más nuevos, DLP. Los LCD poseen mayor definición de imagen, pero a medida que se agranda la imagen los píxeles se perciben más. Con los DLP, los píxeles se perciben menos y los negros son más profundos pero su brillo no es tan bueno. Aunque para el consumidor hogareño la diferencia puede no ser tan manifiesta, sí el valor.
Los DLP cuestan bastante más. Al adquirir un proyector se debe pensar en el contraste, el peso, el diseño y el tamaño, pero más en la brillantez y la resolución. La luminosidad promedio hoy en día está cercana a los 2.000 ANSI lumen. Dicho promedio permite una proyección de calidad, inclusive si la sala no se halla totalmente a oscuras.
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